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Por Loree Peppers

Cualquiera podría pensar que como escalo en roca, estoy súper acostumbrada a que haya vacío debajo de mis pies, lo cual es una asunción errónea, porque cuando Feli me dijo “ahora colgate” y miré para abajo donde solo había copa de árboles a unos 40 metros míos, se me estrujaron todos los sentimientos y se me aceleró el pulso, estos pibes dicen la verdad cuando promocionan que ofrecen una experiencia única.

El día arrancó después del medio día, hacía mucho calor, Yamandú me dejó en el río y empecé a caminar hacia la locación que me había mandado Vlad. Unos minutos después los encuentro a los chicos dando el taller a Fernando, Florencia y el Polaco. Saludé y me puse a tomar fotos mientras observaba los pasos que me requerirá montarme a una de estas hamacas en la altura, que al parecer, necesitaría algunas habilidades de ninja y de artista de circo, o al menos eso me pareció mientras contemplaba practicar a los otros participantes. Finalmente llegó mi turno de practicar. Por suerte no fueron difíciles las maniobras, con un poco de maña salieron lo más bien, me auto aseguré con dos puntos, abracé la cinta de highline montada entre dos árboles a un metros ochenta del piso, patada ninja y me colgué cual koala en la cinta. Pegadito a mi anillo ventral está el “hang over” (un roldana que me permitirá desplazarme por la cinta sin mayor esfuerzo) la tuve que enganchar en la cinta y gualá, estoy colgada de mi arnés. Me desplacé fácilmente hasta donde estaba la hamaca, pasé mis lineas de vida para el otro lado del prusik y nuevamente el paso “koala” para pasar el handover para el otro lado del prusik solo para luego dejarme caer en la hamaca y disfrutar. Si la práctica a 1.8 metros de altura es emocionante, imagínense lo que se magnifica a 60 metros de altura.

En el camino del camping al cerro íbamos discutiendo con Feli y Nacho la propiedad del Cerro de Arequita (aunque yo apenas hace cinco años que voy para ahí y ellos son oriundos) y si bien no nos pudimos poner de acuerdo me dejó tranquila que tanto los highliners como los escaladores compartimos el mismo respeto por el lugar.

La caminata por el bosque nativo hasta la cima del cerro sirvió para hablar de la experiencia de Vlad en el highline, del festival que organiza todos los años (StayHigh) y sobre las consideraciones de seguridad que requiere esta aventura en la que estamos por meternos.

Llegamos al cañadón donde había dos cintas de highline ya montadas. Los compas de esta aventura aprovecharon para colgarse de una de las líneas antes de subirse a las hamacas, yo me dediqué a tomar fotos… hacía mucho calor, pero Arequita todo lo cura, es tan lindo todo…

Felipe armando las hamacas en las cintas
Fer probando el pollo asado
Florencia disfrutando de la cinta

“Lore, te querés subir”, me dijo Vlad y se me aceleró el corazón, “no tengo apuro”, dije bajito pero Feli agarra la hamaca y yo tuve que enfrentarme a mi destino. Caminamos hasta el otro lado del cerro, nos anclamos y… “cuando quieras” me dice Feli, y no me quedó otra que poner mi hangover en la cinta y deslizarme hasta la hamaca y el momento de la verdad llegó, pasé mis líneas de vida una por una al otro lado del prusik, hice paso koala, pasé el hangover y listo, felicidad que ya estoy del otro lado, me acomodé para quedar justo arriba de la hamaca y ahora sí, saqué mi hangover para dejarme caer en la hamaca y disfrutar.

De a poco me fui acostumbrando a la altura, cada vez que miraba para abajo recordaba que estaba a 60 metros del piso. Y ahí me quedé, con el sol de frente prometiendo un tremendo atardecer mientras Fer, Flo y el Polaco se suman a la fiesta.

Me tomé un momento para absorber y observar lo que está pasando a mi alrededor, ver trabajar a los chicos asistiendo a los otros participantes a subirse a las hamacas, disfrutando de la brisa que corre subiendo por el cañadón y me relajé un instante. Luego, me puse a tomar fotos y videos.

Al Polaco se le ocurre que estaría genial tomarse un mate, y Feli lo hace posible. En menos de 5 minutos estamos tomando mate con el Polaco “mi vecino” con el atardecer de fondo, “Vlady, capta este momento”, le grito y nos toma unas fotos.

Instagram de Punto Equilibro: @punto.equilibrio.slackline
Precio: desde 1500 por persona
Tel: 098449870 / 099313643 

Lavalleja tiene en su haber el récord mundial de más hamacas en las que durmieron personas suspendidas en el aire. Llegando a Minas podemos ver un cartel inmenso con la foto de las hamacas en el cerro. Este récord fue batido durante un StayHigh de 2019 (Festival de Highline, anual) que organiza Vlad en el Cerro de Arequita (con estación terrestre el camping municipal). La difusión que se le viene dando a estas disciplinas aumentó el interés turístico sobre el tema y la demanda apareció. Así fue que Feli y Nacho decidieron formar “Punto Equilibrio Slackline”. Felipe hace 5 años que practica Slack/High, Nacho hace 3 años. Ambos son profesores de Educación Física, oriundos de Minas. Al equipo se sumó Vlad, que hace 10 años que practica el deporte y es el organizador de los Festivales StayHigh.

De Izq. a Der: Feli, Flor, Nacho, Fer, el Polaco, Vlady

Para realizar el “Hamaca Tour” no es necesario tener ningún conocimiento previo, todo lo que es necesario saber se explica y se practica durante el taller previo. El material está incluido y la experiencia no tiene comparación alguna. Estar suspendido en el medio del Arequita (ni más, ni menos), entre la roca y el cielo, y aunque nunca estás solo, es una experiencia que se vive muy personal, no se lo pierdan, que este 2021 esté lleno de experiencias nuevas.

El equipo de Punto Equilibro Slackline: Nacho, Vlad, Feli, los monos.

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